Educación Alternativa: Un desafio permanente y necesario
MARIBEL OCHOA ABORDA EL CONCEPTO DE āEDUCACIĆN ALTERNATIVAā COMPRENDIENDO QUE TIENE DIFERENTES INTERPRETACIONES, PERO APUESTA A PENSARLO DESDE LA EDUCACIĆN POPULAR, LA PARTICIPACIĆN COMUNITARIA Y EL APRENDIZAJE COOPERATIVO.
Educación alternativa o emergente -o como se le quiera llamar- es un concepto que refleja una propuesta contraria a la que tradicionalmente rige a proyectos educativos formales y oficiales; en consecuencia, su metodologĆa deberĆa responder a procesos que buscan mayor libertad, mayor participación y mayor involucramiento por parte de los grupos sociales de cara a sus propias encrucijadas o problemĆ”ticas. Alternativa, a la vez, porque se apropia de los mismos esfuerzos que realiza la gente para generar mĆ”s conocimiento, mĆ”s prĆ”ctica y mĆ”s construcción de su vida. (1)

De hecho, el concepto de educación alternativa no tiene aĆŗn una definición conceptual precisa y definitiva; mĆ”s bien, se pretende que se vaya construyendo desde la experiencia prĆ”ctica del proceso de acompaƱamiento. Sin embargo, se visualizan componentes fundamentales en Ć©l, tales como la implementación de metodologĆas dinĆ”micas, la construcción de nuevas oportunidades de formación en lo tĆ©cnico-vocacional y en lo lĆŗdico-artĆstico-cultural, y la conformación de redes solidarias en contraposición a una educación de proyectos aislados.
Se trata de formar educandos que se comprometan con su propio desarrollo personal y el de su comunidad; se trata de implicar necesariamente una dinÔmica incluyente, nunca excluyente en sentido alguno; se trata de una lógica que puede construirse tanto dentro de un contexto escolar formal como de contextos totalmente extra-escolares, asà como en la combinación de ambos.
La alternatividad consiste tambiĆ©n en una educación orientada al aprendizaje conjunto desde, en y para la Vida (en el sentido de ācalidad de vidaā); no una educación orientada a obtener notas, a aprobar exĆ”menes, a conseguir tĆtulosā¦
CARACTERĆSTICAS DE UN CONCEPTO EN FORMACIĆN
Hay muy poca educación con, desde y para la participación, la democracia, la transformación. Y a pesar de ciertos avances (ligeros aumentos de presupuesto frente al gasto pĆŗblico y frente al PBI en la mayorĆa de los Estados), la educación sigue marcada por la inestabilidad y la exclusión, incapaz de romper el cĆrculo de la pobreza.
En este contexto y desde hace varias dĆ©cadas, tambiĆ©n los paĆses centroamericanos han visto nacer experiencias educativas alternativas. No nos referimos, en primer lugar, a la mayor parte de los colegios privados, que -aunque aumentan la cantidad de “conocimientos alcanzados”- pocas veces contemplan una educación concientizadora, basada en y orientada a la transformación participativa, a un aprendizaje activo y significativo.
Nos referimos, mĆ”s bien, a iniciativas escolares, para-escolares o extra-escolares que apuntan realmente a desarrollar procesos de educación alternativa: Respondiendo a necesidades o dimensiones no cubiertas, respondiendo a concepciones y metodologĆas nuevas (donde el impacto de la Educación Popular ha sido muy profunda), en las cuales el aprendizaje constante, conjunto, dinĆ”mico, creativo, transformador y consciente es el eje central. Procesos de educación alternativa (unos mĆ”s sistemĆ”ticos, otros mĆ”s eventuales; de mayor o menor rigurosidad y eficiencia; con diferentes niveles de calidad) que comienzan a ser muy demandados desde los Ć”mbitos local y comunitario.
Para resumir o finalizar, lo alternativo de la educación puede caracterizarse desde diferentes Ômbitos de su quehacer por:
La construcción de oportunidades para personas no integradas e históricamente excluidas del sistema escolar.
El desarrollo de una metodologĆa orientada al aprendizaje consciente, activo y significativo de cada uno de los participantes, incluyendo a los facilitadores. Esto mismo tiene, por supuesto, consecuencias para el proceso de construcción curricular.
La definición de ciertos valores tales como los de “cooperación y solidaridad” en lugar de “la competencia”. Los mismos no sólo se consideran durante el proceso de formación, sino tambiĆ©n se proyectan en el tipo de ciudadano que se pretende ser.
La preocupación por llenar vacĆos del sistema educativo nacional en cada paĆs. En tal sentido, la respuesta a necesidades no cubiertas por el sistema, tales como: formación tĆ©cnico-vocacional, profesionalización, construcción de capacidades emprendedoras, lo artĆstico-creativo, el liderazgo comunitario, el liderazgo polĆtico juvenil, y mĆ”s.









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