Docenteca

10 Fabulas de Esopo y actividades de comprensión lectora

Hola CompaƱer@s, les dejo 10 breves fabulas de Esopo.

ĀæNo sabes quien fue Esopo?
Visita mi publicación para conocer al respectoĀ –Ā LINK AQUI

 

Les dejo algunas actividades que sirven para todas.

– Lectura grupal en el aula.
– Indicar cuĆ”l es la introducción, nudo y desenlace de la fĆ”bula.
– Realizar un dibujo
– Resumen sobre la lectura.
– Redacción sobre el tema de la fĆ”bula.
– Completar una fĆ”bula a la que le falta el principio o el final.
– Deducir la moraleja de la fĆ”bula y darle sentido a lo que nos quiere transmitir.
– Dar una serie de personajes que pueden intervenir en la fĆ”bula y crear ell@s la historia…

FƔbula de la paloma y la hormiga.

Obligada por la sed, una hormiga bajó a un arroyo; arrastrada por la corriente, se encontró a punto de morir ahogada.

Una paloma que se encontraba en una rama cercana observó la emergencia; desprendiendo del Ôrbol una ramita, la arrojó a la corriente, montó encima a la hormiga y la salvó.

La hormiga, muy agradecida, aseguró a su nueva amiga que si tenía ocasión le devolvería el favor, aunque siendo tan pequeña no sabía cómo podría serle útil a la paloma.

Al poco tiempo, un cazador de pÔjaros se alistó para cazar a la paloma. La hormiga, que se encontraba cerca, al ver la emergencia lo picó en el talón haciéndole soltar su arma.

El instante fue aprovechado por la paloma para levantar el vuelo, y asĆ­ la hormiga pudo devolver el favor a su amiga.

(FƔbula de Esopo)

 

Ā ACTIVIDAD 1:

¿Qué es una fÔbula?

¿Quién es su autor o autora?

Todas las fÔbulas se caracterizan porque tienen una moraleja. ¿Qué es una moraleja?

¿CuÔl crees que es la moraleja de esta fÔbula?

 

ACTIVIDAD 2:

Haz un cómic que ilustre esta fÔbula, utilizando cinco viñetas (una para cada pÔrrafo).

Obligada por la sed, una hormiga bajó a un arroyo; arrastrada por la corriente, se encontró a punto de morir ahogada.

Una paloma que se encontraba en una rama cercana observó la emergencia; desprendiendo del Ôrbol una ramita, la arrojó a la corriente, montó encima a la hormiga y la salvó.

La hormiga, muy agradecida, aseguró a su nueva amiga que si tenía ocasión le devolvería el favor, aunque siendo tan pequeña no sabía cómo podría serle útil a la paloma.

Al poco tiempo, un cazador de pÔjaros se alistó para cazar a la paloma. La hormiga, que se encontraba cerca, al ver la emergencia lo picó en el talón haciéndole soltar su arma.

El instante fue aprovechado por la paloma para levantar el vuelo, y asĆ­ la hormiga pudo devolver el favor a su amiga.

 

ACTIVIDAD 3:

Inventa el diƔlogo que se producirƭa entre los personajes de la fƔbula en cada una de las viƱetas.

 

LA LIEBRE Y LA TORTUGA

Una liebre se burlaba de una tortuga.

-”Qué lenta eres! ”Cómo te arrastras!

-ĀæDe veras? –dijo la tortuga-. Haz una carrera conmigo y te vencerĆ©.

-QuĆ© jactanciosa eres –dijo la liebre-. De acuerdo, correrĆ© contigo. ĀæA quiĆ©n pediremos que marque la lĆ­nea de llegada y confirme que la carrera es justa?

-PidĆ”moselo al zorro –dijo la tortuga.

El zorro era muy sabio y justo. Les mostró la línea de partida, y cuÔnta distancia debían correr.

La tortuga no perdió tiempo. Partió de inmediato y continuó la marcha.

La liebre anduvo a los brincos varios minutos, hasta que dejó a la tortuga muy atrÔs. Sabía que podía llegar rÔpidamente a la meta, así que se acostó a la sombra de un Ôrbol y durmió una siesta.

Al cabo de un rato se despertó y se acordó de la carrera. Se levantó de un salto y corrió a toda velocidad.

Pero cuando llegó a la meta, la tortuga ya estaba allí.

-Las carreras se ganan con tesón –declaró el zorro.

                                                                        (FÔbula de Esopo)

Actividades

¿ Qué palabra falta?

1.- La liebre se burlaba de una…

2.- Hicieron la apuesta de una …

3.- El Ć”rbitro fue…

4.- El zorro era muy sabio y …

5.- La tortuga no perdió …

6.- La liebre durmió una …

7.- La tortuga llegó antes a la …

8.- Las carreras se ganan con …

9.- El autor de la fĆ”bula se llamaba …

La zorra y el mono coronado rey

En una junta de animales, bailó tan bonito el mono, que ganÔndose la simpatía de los espectadores, fue elegido rey.

Celosa la zorra por no haber sido ella la elegida, vio un trozo de comida en un cepo y llevó allí al mono, diciéndole que había encontrado un tesoro digno de reyes, pero que en lugar de tomarlo para llevÔrselo a él, lo había guardado para que fuera él personalmente quien lo cogiera, ya que era una prerrogativa real.

El mono se acercó sin mÔs reflexion, y quedó prensado en el cepo.

Entonces la zorra, a quien el mono acusaba de tenderle aquella trampa, repuso:

— Ā” Eres muy tonto, mono, y todavĆ­a pretendes reinar entre todos los animales !

Nunca te lances a una empresa, si antes no has reflexionado sobre sus posibles Ʃxitos o peligros.

 

El león y el ratón

Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. Despertó el león y rÔpidamente atrapó al ratón; y a punto de ser devorado, le pidió éste que le perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el momento oportuno. El león echó a reir y lo dejó marchar.

Pocos días después unos cazadores apresaron al rey de la selva y le ataron con una cuerda a un frondoso Ôrbol. Pasó por ahí el ratoncillo, quien al oir los lamentos del león, corrió al lugar y royó la cuerda, dejÔndolo libre.

— DĆ­as atrĆ”s — le dijo –, te burlaste de mĆ­ pensando que nada podrĆ­a hacer por tĆ­ en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeƱos ratones somos agradecidos y cumplidos.

Nunca desprecies las promesas de los pequeƱos honestos. Cuando llegue el momento las cumplirƔn.

 

E l cuervo y la zorraĀ 

Un cuervo se robó un pedazo de carne y fue a posarse a un Ôrbol. Lo vio la zorra y le dieron ganas de aquella carne. Se ubicó a sus pies y comenzó a adularla. Haciendo grades adulaciones a su cuerpo perfecto, a su belleza, como lucían sus piernas, diciendo que ningún era el mÔs apto para ser el rey de los pÔjaros, y que lo llegaría a ser de inmediato, si tuviera voz.

El cuervo, entonces, queriendo mostrar que ni siquiera le faltaba la voz, se puso a graznar con todas sus fuerzas y dejó caer la carne.

La zorra se precipitó a agarrarle y se mofó del cuervo agregando: Si pues querido cuervo mĆ­o, tu tuvieses un cerebro, no te faltarĆ­a nada mĆ”s, para llegar a ser reyā€.

 

La gallina de los huevos de oro

Un granjero y su esposa tenĆ­an una gallina que ponĆ­a un huevo de oro cada dĆ­a.

Supusieron que la gallina debería contener un gran terrón del oro en su interior, y para tratar de conseguirlo de una sola vez, la mataron.

HaciƩndolo asƭ pues, encontraron para su sorpresa que la gallina se diferenciaba en nada de sus otras gallinas.

El par de ingenuos, esperando llegar a ser ricos de una sola vez, se privaron en adelante del ingreso del cual se habĆ­an asegurado dĆ­a por dĆ­a.

Nunca destruyas, por ninguna razón, lo que buenamente haz adquirido y te estÔ proveyendo de bienestar.

 

El león y el jabalí

Durante el verano, cuando con el calor aumenta la sed, acudieron a beber a una misma fuente un león y un jabalí.

Discutieron sobre quien debería sería el primero en beber, y de la discusión pasaron a una feroz lucha a muerte.

Pero, en un momento de descanso, vieron una nube de aves rapaces en espera de algĆŗn vencido para devorarlo.

Entonces, recapacitando, se dijeron:

— Ā” MĆ”s vale que seamos amigos y no pasto de los buitres y cuervos !

Las luchas inútiles sólo sirven para enriquecer y alimentar a sus espectadores.

 

El león apresado por el labrador

Entró un león en la cuadra de un labrador, y éste, queriendo cogerlo, cerró la puerta. El león, al ver que no podía salir, empezó a devorar primero a los carneros, y luego a los bueyes.

Entonces el labrador, temiendo por su propia vida, abrió la puerta.

Se fue el león, y la esposa del labrador, al oirlo quejarse le dijo:

— Tienes lo que buscaste, pues Āæ por quĆ© has tratado de encerrar a una fiera que mĆ”s bien debĆ­as de mantener alejada ?

Si te metes a competir con los mƔs poderosos, prepƔrate antes muy bien. De lo contrario saldrƔs malherido de la contienda.

 

El león, la zorra y el ciervo

Habiéndose enfermado el león, se tumbó en una cueva, diciéndole a la zorra, a la que estimaba mucho y con quien tenía muy buena amistad:

— Si quieres ayudarme a curarme y que siga vivo, seduce con tu astucia al ciervo y trĆ”elo aca, pues estoy antojado de sus carnes.

Salió la zorra a cumplir el cometido, y encontró al ciervo saltando feliz en la selva. Se le acercó saludÔndole amablemente y le dijo:

— Vengo a darte una excelente noticia. Como sabes, el león, nuestro rey, es mi vecino; pero resulta que ha enfermado y estĆ” muy grave. Me preguntaba quĆ© animal podrĆ­a sustituirlo como rey despuĆ©s de su muerte.

Y me comentaba: “el jabalĆ­ no, pues no es muy inteligente; el oso es muy torpe; la pantera muy temperamental; el tigre es un fanfarrón; creo que el ciervo es el mĆ”s digno de reinar, pues es esbelto, de larga vida, y temido por las serpientes por sus cuernos.” Pero para quĆ© te cuento mĆ”s, estĆ” decidido que serĆ”s el rey.”

¿ Y que me darÔs por habértelo anunciado de primero ? Contéstame, que tengo prisa y temo que me llame, pues yo soy su consejero. Pero si quieres oír a un experimentado, te aconsejo que me sigas y acompañes fielmente al león hasta su muerte.

Terminó de hablar la zorra, y el ciervo, lleno de vanidad con aquellas palabras, caminó decidido a la cueva sin sospechar lo que ocurriría.

Al verlo, el león se le abalanzó, pero sólo logró rasparle las orejas. El ciervo, asustado, huyó velozmente hacia el bosque.

La zorra se golpeaba sus patas al ver perdida su partida. Y el león lanzaba fuertes gritos, estimulado por su hambre y la pena. Suplicó a la zorra que lo intentara de nuevo. Y dijo la zorra:

— Es algo penoso y difĆ­cil, pero lo intentarĆ©.

Salió de la cueva y siguió las huellas del ciervo hasta encontrarlo reponiendo sus fuerzas.

ViƩndola el ciervo, encolerizado y listo para atacarla, le dijo:

” Zorra miserable, no vengas a engañarme ! ” Si das un paso mÔs, cuéntate como muerta ! Busca a otros que no sepan de tí, hÔblales bonito y súbeles los humos prometiéndoles el trono, pero ya no mÔs a mí.

Mas la astuta zorra le replicó:

— Pero seƱor ciervo, no seas tan flojo y cobarde. No desconfĆ­es de nosotros que somos tus amigos. El león, al tomar tu oreja, sólo querĆ­a decirte en secreto sus consejos e instrucciones de cómo gobernar, y tĆŗ ni siquiera tienes paciencia para un simple araƱazo de un viejo enfermo. Ahora estĆ” furioso contra tĆ­ y estĆ” pensando en hacer rey al intrĆ©pido lobo. ! Pobre !, Ā” todo lo que sufre por ser el amo ! Ven conmigo, que nada tienes que temer, pero eso sĆ­, sĆ© humilde como un cordero. Te juro por toda esta selva que no debes temer nada del león. Y en cuanto a mĆ­, sólo pretendo servirte.

Y engañado de nuevo, salió el ciervo hacia la cueva. No había mÔs que entrado, cuando ya el león vio plenamente saciado su antojo, procurando no dejar ni recuerdo del ciervo. Sin embargo cayó el corazón al suelo, y lo tomó la zorra a escondidas, como pago a sus gestiones. Y el león buscando el faltante corazón preguntó a la zorra por él. Le contestó la zorra:

– Ese ciervo ingenuo no tenĆ­a corazón, ni lo busques. Āæ QuĆ© clase de corazón podrĆ­a tener un ciervo que vino dos veces a la casa y a las garras del león ?

Nunca permitas que el ansia de honores perturben tu buen juicio, para que no seas atrapado por el peligro.

Ā 

Las ranas pidiendo rey

Cansadas las ranas del propio desorden y anarquía en que vivían, mandaron una delegación a Zeus para que les enviara un rey.

Zeus, atendiendo su petición, les envió un grueso leño a su charca.

Espantadas las ranas por el ruido que hizo el leƱo al caer, se escondieron donde mejor pudieron. Por fin, viendo que el leƱo no se movƭa mƔs, fueron saliendo a la superficie y dada la quietud que predominaba, empezaron a sentir tan grande desprecio por el nuevo rey, que brincaban sobre Ʃl y se le sentaban encima, burlƔndose sin descanso.

Y asƭ, sintiƩndose humilladas por tener de monarca a un simple madero, volvieron donde Zeus, pidiƩndole que les cambiara al rey, pues Ʃste era demasiado tranquilo.

Indignado Zeus, les mandó una activa serpiente de agua que, una a una, las atrapó y devoró a todas sin compasión.

A la hora de elegir los gobernantes, es mejor escoger a uno sencillo y honesto, en vez de a uno muy emprendedor pero malvado o corrupto.

 

Espero les sea de utilidad y que tambiƩn puedan compartir sus actividades con la comunidad y redes sociales!
No olvides puntuar la publicación y dejar un comentario!